Es curioso ver cómo se ha gestado la sucesión de Manuel Chaves en la presidencia de la Junta de Andalucía. Político incombustible y ministro con el gobierno de González en la década de 1980, fue elegido por primera vez al cargo en 1990, tras la caída en desgracia del entonces presidente, Rodríguez de la Borbolla, enfrentado permanentemente con el entonces todopoderoso Alfonso Guerra. Mantuvo su puesto en pleno fragor de la crisis política y moral de mediados de los noventa y consiguió sortear los obstáculos para seguir en el aparato del partido después de la retirada de González. Es más, en 2000 fue elegido presidente del partido en el Congreso que eligió al actual presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero como secretario general del PSOE.
En diciembre de 2007, Chaves fue reelegido candidato a la Junta por el Comité Director de su partido, a pesar de que ya algunas voces sacaban la quiniela sucesora, en cuya cabeza estaba Mar Moreno, entonces presidenta de la Cámara autonómica. Chaves revalidó la mayoría absoluta en las elecciones autonómicas y consiguió, en abril de 2008, ser investido por sexta vez consecutiva como presidente de la Junta, sucediéndose a sí mismo. En el curso de aquel verano ya comenzaron a aflorar nuevamente los rumores de una posible retirada de Chaves antes de 2012.
Inesperadamente, en marzo de 2009, en vísperas de una crisis gubernamental, y según fuentes periodísticas de toda solvencia, Zapatero -que ya había sido elegido presidente en 2004 y reelegido en 2008- ofreció a Chaves irse a Madrid como ministro de Política Territorial, petición que el dirigente andaluz aceptó no sin antes imponer el nombre de su sucesor: el entonces vicepresidente económico de la Junta, Pepe Griñán, en detrimento de la eterna aspirante, Mar Moreno. En abril de 2009, tras la crisis del Gobierno central, Chaves abandonó la presidencia de la Junta y se instaló en Madrid con el rango de vicepresidente tercero. Pocos días más tarde, se formalizaba la sucesión con la investidura de Griñán como presidente de la Junta. El nuevo Gobierno era continuista pero ya daba entrada a algunos miembros de nuevo cuño, de la onda del nuevo jefe del Ejecutivo. A partir de entonces la bicefalia entre Chaves, secretario general del partido en Andalucía, y Griñán, presidente de la Junta, produjo algunos desencuentros que impedían a éste tener las manos libres, máxime en un momento de grave crisis económica y con unas encuestas vaticinadoras de un más que probable declive. Así pues, fue necesaria la convocatoria extraordinaria de un Congreso para entregar a Griñán la vara de mando tanto en el partido como en el Gobierno, como es costumbre en nuestro país -costumbre importada, por cierto, de Reino Unido y de los países escandinavos-.
En el Congreso extraordinario del PSOE andaluz lo que ha quedado claro es que Griñán no se encuentra con ninguna oposición. Es justo la lectura inversa de la oficial, que declara y proclama a los cuatro vientos un apoyo unánime. Vamos, lo que se llama un congreso a la búlgara. Es cierto que Griñán tiene oportunidad para consolidarse como candidato a la Casa Rosa en 2012, pero para ello deberá de sensibilizar a las bases del partido, tanto militantes como simpatizantes. La crisis económica devastadora está haciendo mucho daño a sus expectativas electorales, pero hoy puede rectificar. Mañana también. Pero no cuando el desgaste ya sea irreversible, en torno a finales de año y principios de 2011, en plena campaña por las municipales. Ahora se acaba definitivamente el cartel de presidente interino que algunos le habían vaticinado. El chavismo ha muerto: ha llegado la era del griñanismo.
En cuanto a la remodelación del Consejo de Gobierno, consecuencia natural y cantada por todos desde la asunción del liderazgo del partido, algunos aspectos me han parecido muy acertados, por qué no decirlo. Por ejemplo, la supresión de dos consejerías. Veo que ha tirado de políticos con experiencia, como es el caso de Paulino Plata –con una labia poco común-, que regresa como consejero de Cultura. También veo positiva la separación de Economía y Hacienda –práctica que se considera propia de la derecha-. Mis ideales socialdemócratas no están reñidos con el pragmatismo, y se ve que los de Griñán tampoco. No tiene por qué ser el mismo el que estimula el crecimiento económico que el que recauda impuestos con el fin de redistribuir ese crecimiento. Además, es positivo que el crecimiento se una a Ciencia e Innovación, y que se potencie el crecimiento del peso de esos sectores en el PIB regional, de una vez por todas.
Lo que no entiendo es por qué algunos consejeros, como la de Justicia, Begoña Álvarez, han caído en la remodelación, cuando ni siquiera han podido aprobar algunos de sus proyectos estrella, como la reforma de la justicia y su adecuación a la nueva oficina judicial. Otro caso controvertido es el de Martín Soler, aunque algunos medios de comunicación apuntan a que su salida se debe a su supuesta conexión con la Operación Poniente en la provincia de Almería. El caso de Juan Espadas parece claro, porque algunos ven en él al candidato a suceder a Monteseirín al frente del Ayuntamiento sevillano. Me parece lógico que haya un Gobierno limpio de cualquier sospecha, no debe haber gente dudosa gestionando la cosa pública.
También ha sido nombrado un nuevo portavoz del grupo socialista en el Parlamento. Se trata del onubense Mario Jiménez. No lo conozco, ya lo juzgaré por sus palabras cuando llegue el momento. Desde luego, Manuel Gracia se ha movido con soltura desde que asumió el cargo allá por 2004.
Otro tema delicado a tratar es la salida del alcalde de Sevilla y su retirada el año que viene, tras las elecciones municipales. Algunos quieren que lo releve su número dos, otros que el mismísimo Alfonso Guerra. Para crear a Espadas una pista de aterrizaje ante su eventual candidatura, por ahora se le ha nombrado Delegado del Gobierno en Andalucía. También están en la agenda otras candidaturas a las capitales, como las de Cádiz, Córdoba, Málaga o Almería, máxime cuando en todas, excepto Córdoba, los candidatos de los últimos comicios han huido en desbandada después de unas soberanas y previsibles derrotas electorales. En todos estos problemas deberá reparar Griñán cuando toque el momento de destapar la caja de los truenos, es decir, las listas electorales, motivo de bofetadas por doquier.
Sin embargo, el movimiento más comentado por la prensa ha sido el nombramiento de Mar Moreno, la favorita de Zapatero para suceder a Chaves, como consejera de la Presidencia y portavoz del Ejecutivo. Ha colocado a una de las figuras al frente de la "cara amable" del Gobierno andaluz, con vistas a su colocación en una posición de ventaja de cara a la sucesión del propio Griñán, que cuenta con 64 años. En cualquier caso, otra que ha salido muy reforzada ha sido la ex díscola de IU Rosa Aguilar, que amplía sus competencias sobre la extinta consejería de Vivienda y Ordenación del Territorio, amén de la que ya ejercía como consejera de Obras Públicas y Transportes.
Ahora Griñán ha podido formar el gobierno que ha querido. No valen excusas si a partir de ahora la gestión gubernamental es ineficiente. Se le podría perdonar algún error hasta su elección como secretario general del PSOE andaluz, pero ahora debemos ser muy exigentes con él, que lidera una comunidad autónoma con un millón de parados. Ahora tiene en sus manos todo el poder, y yo preveo que desmantelará poco a poco el aparato chavista, aunque mantenga a Luis Pizarro en Gobernación y Justicia. A partir de ahora lo que queremos los andaluces son resultados, aunque ya debería de haberse puesto las pilas en abril de 2009.
Hasta ahora hemos disfrutado de dieciséis años de chavismo sin cortes publicitarios –veinte, si se cuentan desde el acceso de Chaves a la presidencia de la Junta en 1990-. Ahora, después de un año de chavismo sin Chaves, toca el turno del griñanismo. Ya veremos en qué cambia, y cuánto dura. Ojalá sea un cambio sincero y positivo y no como los cambiazos de antaño.
jueves, 25 de marzo de 2010
La carretera (The road)
Hace pocos días disfruté en el cine de The Road (La Carretera), adaptación al celuloide de la célebre novela homónima de Cormac Macarthy. Desde luego, me encontré con un elemento un pelín independiente mi voluntad: mi absoluta soledad en la sala –desde luego, es normal en ese cine un día entre semana-. Aparte de este detalle, que me permitió afrontar, sin molestia alguna, la incorporación de mi mente a lo que reflejaba la pantalla.
Al principio me hice una pregunta: ¿seré capaz de “leer” el mensaje de la obra? Desde luego el comienzo hizo florecer en mi cabeza una emoción: aburrimiento. He comprado una entrada para nada. Pero, afortunadamente, salí razonablemente satisfecho de la sala, aunque claro, con el “hándicap” de haber acudido a ella sin haber leído previamente la novela. Aunque por mis oídos ha entrado la idea de que la novela escrita es aún más melancólica y existencialista que la propia película.
El público estándar ha dicho que la película es insustancial, que no transmite ningún mensaje. Desde luego está equivocado, a mi juicio. Pienso que ese hipotético apocalipsis –que, en cierto modo, ya está presente en nuestras vidas, y si no que se lo pregunten a los desempleados- deja la puerta abierta a la manifestación de los instintos más primarios del ser humano. Parece que no es casualidad su estreno en tiempos de decadencia social y económica.
Para los protagonistas, el mundo se convierte en una suerte de carroña que va agotándose, por lo que ven que si no cambian de forma radical su manera de comportarse, su vida no durará más de dos telediarios. El padre y el niño se comportan como el perro y el gato: el primero, astuto, desconfiado y pesimista; el segundo, cándido, generoso e ilusionado. La desconfianza hace que vayan mudando de un lugar a otro, sin un rumbo claramente prefijado, aunque con un horizonte común, que parece ser el sueño de encontrar, ya en orillas del Atlántico, una civilización casi diezmada por el apocalipsis.
La adaptación a circunstancias muy adversas, en un momento en el que la humanidad está prácticamente extinguida y que solo sobreviven gracias a lo que otros, ya fallecidos -o moribundos en el mejor de los casos-, han dejado en su camino a la muerte. Canibalismo puro y duro; la voluntad humana doblegada hasta un límite extremo que provoca la "animalización" y la vuelta al privitimismo. Un hombre sin emociones, con solo un pensamiento: sobrevivir. No hay proyectos de futuro ni planes preconcebidos. La salvación, si se produce, será de pura casualidad, y será independiente de la voluntad de los protagonistas. Aquí me queda claro que la naturaleza no es ni buena ni mala, y es cruel para unos y afortunada para otros. No me queda más remedio que remitirme a estas palabras pronunciadas por científicos norteamericanos en la década de 1990.
En el desarrollo del film entra en juego una teoría psicológica, la denominada pirámide de Maslow, según la cual existe una jerarquización de las necesidades, por lo que solo pueden satisfacerse otros deseos si la supervivencia está garantizada. Sobra todo cuanto explique de ella porque es evidente su reflejo a lo largo de toda la historia de la película.
Repito que para entender el argumento central de esta obra no basta con ver y escuchar. Hay que pensar. La filosofía está muy presente en su planteamiento y en la idea que debe entrar en nuestra mente. Es absolutamente necesario.
Espero que os haya gustado este mi primer comentario. Podéis comentarme los errores que hayáis visto en el post, o vuestras opiniones o sugerencias, siempre estoy abierto a ellas y afinaré para que los próximos posts sean mejores, y que yo esté por entonces más ducho en el contexto de la película. Gracias por vuestra lectura.
En el desarrollo del film entra en juego una teoría psicológica, la denominada pirámide de Maslow, según la cual existe una jerarquización de las necesidades, por lo que solo pueden satisfacerse otros deseos si la supervivencia está garantizada. Sobra todo cuanto explique de ella porque es evidente su reflejo a lo largo de toda la historia de la película.
Repito que para entender el argumento central de esta obra no basta con ver y escuchar. Hay que pensar. La filosofía está muy presente en su planteamiento y en la idea que debe entrar en nuestra mente. Es absolutamente necesario.
Espero
miércoles, 10 de marzo de 2010
La Munareta
Dice una conocida frase que si consigues un amigo mallorquín no lo pierdes jamás. Eso deben pensar socialistas y populares de Unió Mallorquina y más concretamente de su jefa, Maria Antònia Munar, genio y figura, que han ido rotando en el baile de las coaliciones desde allá en la década de 1980 hasta febrero de 2010, cuando el presidente balear, el socialista Francesc Antich, decidió romper la coalición por razones éticas. Ahora, algunos políticos del archipiélago están cubiertos de cieno hasta las cejas. Eso pasa por tener amigos de los que no hay forma de desprenderse.
Estoy convencido de que la inmensa mayoría de los mallorquines están profundamente avergonzados de estos personajes, pero también es cierto que deben aprovechar una oportunidad única en las próximas elecciones al Parlamento balear para desterrar para siempre los comportamientos que ven en la política una actividad para conseguir el enriquecimiento personal.
Todo se remonta al año 1983. En las primeras elecciones al Parlamento balear, los populares y los socialistas empataron en escaños, convirtiéndose Unió Mallorquina en el fiel de la balanza. Finalmente, este minúsculo partido, escisión de la UCD, dio su respaldo a Alianza Popular gracias a las gestiones de unos afamados banqueros oriundos de las islas. Este matrimonio duró, con alguna interrupción por la mayoría absoluta de los conservadores, hasta bien entrados los años noventa. Allá por 1999, con la pérdida de mayoría absoluta del PP, Unió arrimó su sardina al ascua socialista, formando un pacto tutti fruti con formaciones minoritarias de izquierda y catalanistas. Con el cambio de novio no frenaron ni la especulación urbanística ni los continuos pelotazos en las adjudicaciones de obras y eventos. Cuatro años más tarde, con el retorno de los populares al Govern, la borrachera de poder de UM acabó, presuntamente, con el saqueo de las arcas regionales y con el atropello continuo de las leyes urbanísticas y de financiación de los partidos políticos. Se produjeron continuas desviaciones de poder y de dinero, malversaciones de caudales públicos, cohechos, comportamientos absolutamente reprobables en unos responsables políticos. Todas estas conductas han provocado revuelo y preocupación en estos momentos. En 2007 volvió al poder la coalición macedonia, pero a mitad de legislatura las cosas ya no volvieron a ser como antes: con una frenética actividad de la fiscalía anticorrupción, el aparato que dirigía UM quedó desmantelado. Desde entonces se han sucedido dimisiones y destituciones masivas de afines a esta formación, en especial de cargos existentes durante el ejecutivo del popular Jaume Matas (2003-2007). Ahora es cuando ha comenzado a salir el olor a cloaca, después de tantos años de impunidad y desafío a la justicia.
En su estancia en el poder autonómico durante más de dos décadas, Unió Mallorquina, al ser decisiva en distintas instancias de poder en las islas, adquirió una relevancia casi inusitada a pesar de que no suele llegar a la media docena de diputados, de un total de sesenta. Esta visibilidad fue caldo de cultivo de una red de clientelismo y, por qué no decirlo, de corrupción a espuertas. Esta tela de araña ha ido creciendo progresivamente, hasta estallar a finales de 2009, con la detención de importantes dirigentes del partido y cargos de confianza de éstos, imputados por malversación, cohecho, prevaricación y otras lindezas que cometen las personas que se dedican a estos menesteres.
De todo esto tenemos un caso palmario. Munar, presidenta del Consell Insular de Mallorca durante 12 años, y posteriormente presidenta del Parlament autonómico hasta su caída en febrero de 2010, está imputada en diversos sumarios. Respetar la presunción de inocencia es esencial. Esta política tiene todo el derecho a ello, pero políticamente está inhabilitada para seguir al frente de la Cámara autonómica, después de tanto escándalo y tanto espectáculo. Los políticos no solo deben ser honrados, sino parecerlo. Afortunadamente, ha dado el paso que todo hijo de vecino esperaba de ella y ha dimitido. Lo ha hecho tarde pero ha hecho lo correcto, apartarse de la primera línea.
Ahora ha llegado la hora de la resaca, después de una embriaguez de más de seis años. De aquellos polvos vienen estos lodos. Imputados, esposados y juzgados. Todo un cóctel que procede de épocas en las que, en pleno auge del ladrillo, ser honrado equivalía a que te dijeran tonto por no aprovecharte. Ya vendrán las multas, las prisiones y las inhabilitaciones. Pero hay un problema de fondo, y es que se ha instaurado la cultura del todo vale, total, el dinero no se devuelve porque está guardado en paraísos fiscales o a nombre de testaferros del todo insospechados. Así a muchos les dan ganas de votar a estos mini-partidos que tienen por único objetivo la detentación del poder, porque dan a entender que da igual, que si malversas o robas tampoco te van a apretar mucho. Desprecian al pueblo porque desprecian las leyes al no cumplirlas, o al alterarlas para su propio lucro.
Voy a terminar relatando una experiencia personal. Que conste que yo tengo amigos y familiares allí en Baleares, son todos encantadores, y no se parecen en nada a estos presuntos ladrones, disfrazados de presuntos políticos. Más quisieran muchos de éstos parecerse a ellos.
Estoy convencido de que la inmensa mayoría de los mallorquines están profundamente avergonzados de estos personajes, pero también es cierto que deben aprovechar una oportunidad única en las próximas elecciones al Parlamento balear para desterrar para siempre los comportamientos que ven en la política una actividad para conseguir el enriquecimiento personal.
Todo se remonta al año 1983. En las primeras elecciones al Parlamento balear, los populares y los socialistas empataron en escaños, convirtiéndose Unió Mallorquina en el fiel de la balanza. Finalmente, este minúsculo partido, escisión de la UCD, dio su respaldo a Alianza Popular gracias a las gestiones de unos afamados banqueros oriundos de las islas. Este matrimonio duró, con alguna interrupción por la mayoría absoluta de los conservadores, hasta bien entrados los años noventa. Allá por 1999, con la pérdida de mayoría absoluta del PP, Unió arrimó su sardina al ascua socialista, formando un pacto tutti fruti con formaciones minoritarias de izquierda y catalanistas. Con el cambio de novio no frenaron ni la especulación urbanística ni los continuos pelotazos en las adjudicaciones de obras y eventos. Cuatro años más tarde, con el retorno de los populares al Govern, la borrachera de poder de UM acabó, presuntamente, con el saqueo de las arcas regionales y con el atropello continuo de las leyes urbanísticas y de financiación de los partidos políticos. Se produjeron continuas desviaciones de poder y de dinero, malversaciones de caudales públicos, cohechos, comportamientos absolutamente reprobables en unos responsables políticos. Todas estas conductas han provocado revuelo y preocupación en estos momentos. En 2007 volvió al poder la coalición macedonia, pero a mitad de legislatura las cosas ya no volvieron a ser como antes: con una frenética actividad de la fiscalía anticorrupción, el aparato que dirigía UM quedó desmantelado. Desde entonces se han sucedido dimisiones y destituciones masivas de afines a esta formación, en especial de cargos existentes durante el ejecutivo del popular Jaume Matas (2003-2007). Ahora es cuando ha comenzado a salir el olor a cloaca, después de tantos años de impunidad y desafío a la justicia.
En su estancia en el poder autonómico durante más de dos décadas, Unió Mallorquina, al ser decisiva en distintas instancias de poder en las islas, adquirió una relevancia casi inusitada a pesar de que no suele llegar a la media docena de diputados, de un total de sesenta. Esta visibilidad fue caldo de cultivo de una red de clientelismo y, por qué no decirlo, de corrupción a espuertas. Esta tela de araña ha ido creciendo progresivamente, hasta estallar a finales de 2009, con la detención de importantes dirigentes del partido y cargos de confianza de éstos, imputados por malversación, cohecho, prevaricación y otras lindezas que cometen las personas que se dedican a estos menesteres.
De todo esto tenemos un caso palmario. Munar, presidenta del Consell Insular de Mallorca durante 12 años, y posteriormente presidenta del Parlament autonómico hasta su caída en febrero de 2010, está imputada en diversos sumarios. Respetar la presunción de inocencia es esencial. Esta política tiene todo el derecho a ello, pero políticamente está inhabilitada para seguir al frente de la Cámara autonómica, después de tanto escándalo y tanto espectáculo. Los políticos no solo deben ser honrados, sino parecerlo. Afortunadamente, ha dado el paso que todo hijo de vecino esperaba de ella y ha dimitido. Lo ha hecho tarde pero ha hecho lo correcto, apartarse de la primera línea.
Ahora ha llegado la hora de la resaca, después de una embriaguez de más de seis años. De aquellos polvos vienen estos lodos. Imputados, esposados y juzgados. Todo un cóctel que procede de épocas en las que, en pleno auge del ladrillo, ser honrado equivalía a que te dijeran tonto por no aprovecharte. Ya vendrán las multas, las prisiones y las inhabilitaciones. Pero hay un problema de fondo, y es que se ha instaurado la cultura del todo vale, total, el dinero no se devuelve porque está guardado en paraísos fiscales o a nombre de testaferros del todo insospechados. Así a muchos les dan ganas de votar a estos mini-partidos que tienen por único objetivo la detentación del poder, porque dan a entender que da igual, que si malversas o robas tampoco te van a apretar mucho. Desprecian al pueblo porque desprecian las leyes al no cumplirlas, o al alterarlas para su propio lucro.
Voy a terminar relatando una experiencia personal. Que conste que yo tengo amigos y familiares allí en Baleares, son todos encantadores, y no se parecen en nada a estos presuntos ladrones, disfrazados de presuntos políticos. Más quisieran muchos de éstos parecerse a ellos.
Otro blog más
Me da igual lo que penséis, pero pienso que hay motivos de sobra para dar vida a un nuevo blog, Espacio para audaces. Cualquier actitud que redunde en beneficio de la libertad de expresión debe ser bienvenida. Ese derecho fundamental hace visibles nuestras legítimas diferencias de forma cívica y sin imposiciones. Hoy, por tanto, es un día feliz porque la apertura de este espacio de pensamiento y reflexión supone un triunfo de la libertad frente al borreguismo y la apatía.
Voy a esbozar las líneas generales de los posts que publicaré en las correspondientes entregas. Consistirán en temas de actualidad, como, por ejemplo, política, cine, literatura, fútbol, filosofía, economía, por enumerar los que más se van a tratar, o incluso asesoriamento jurídico, herramienta útil para los juristas y también para los profanos en Derecho. Eso sí, advierto que algunos de ellos estarán cargados de frivolidades o ironías, pero tened en cuenta que con la lectura no sólo debemos aprender, sino también divertirnos.
Que haya un mínimo de seriedad, sí me gustaría. Buen rollo, todo el que queráis, por supuesto, pero respeto a las posiciones del otro por encima de cualquier cosa. No hay mayor humillación ante los ojos de los demás que dejarse llevar por bajos instintos. El insulto, la amenaza o la calumnia gratuitos no tendrán lugar en esta casa de la palabra. Más bien al contrario, tendrán todo mi rechazo y el de toda la comunidad bloguera. Os animo a que comentéis lo que os parezca, a que avivéis debates, a que construyáis argumentaciones alternativas a las mías.
Con este artículo declaro inaugurado este blog. Que os resulte interesante su lectura.
Voy a esbozar las líneas generales de los posts que publicaré en las correspondientes entregas. Consistirán en temas de actualidad, como, por ejemplo, política, cine, literatura, fútbol, filosofía, economía, por enumerar los que más se van a tratar, o incluso asesoriamento jurídico, herramienta útil para los juristas y también para los profanos en Derecho. Eso sí, advierto que algunos de ellos estarán cargados de frivolidades o ironías, pero tened en cuenta que con la lectura no sólo debemos aprender, sino también divertirnos.
Que haya un mínimo de seriedad, sí me gustaría. Buen rollo, todo el que queráis, por supuesto, pero respeto a las posiciones del otro por encima de cualquier cosa. No hay mayor humillación ante los ojos de los demás que dejarse llevar por bajos instintos. El insulto, la amenaza o la calumnia gratuitos no tendrán lugar en esta casa de la palabra. Más bien al contrario, tendrán todo mi rechazo y el de toda la comunidad bloguera. Os animo a que comentéis lo que os parezca, a que avivéis debates, a que construyáis argumentaciones alternativas a las mías.
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